Introducción

La carrera judicial es larga. Se requieren muchos años para llegar hasta la cúspide, particularmente si se toma el camino tradicional de ir escalando de puesto en puesto por la jerarquía del Poder Judicial. ¿Cómo son los jueces que llegan hasta tribunales superiores? ¿Qué edades tienen? ¿Cuántos de ellos son mujeres? ¿Cómo se comparan con sus pares de otros países y de los tribunales que no forman parte del Poder Judicial?

En el presente informe hemos querido llevar a cabo un análisis demográfico de los tribunales superiores de justicia. Los resultados son interesantes, porque nuestro poder judicial es sumamente jerárquico. En efecto, conforme a la Constitución, la Corte Suprema cuenta con “la superintendencia directiva, correccional y económica” sobre los tribunales del país (artículo 79 CPR). En el último tiempo, lejos de decrecer, las reformas han incrementado el poder de la Corte Suprema, mediante el fortalecimiento de sus atribuciones disciplinarias y administrativas, su intervención en el nombramiento de funcionarios ajenos al Poder Judicial, y su participación en las instancias de discusión sobre reformas a la justicia.

Por supuesto, el objetivo de este documento no es defender ni criticar la jerarquía ni la centralización del Poder Judicial. Con todo, atendida dicha circunstancia, es claro que el perfil de los miembros de los tribunales superiores se vuelve doblemente relevante. No sólo influye sobre las decisiones de su propio tribunal, sino que además tiene un efecto expansivo hacia los tribunales subordinados. En consecuencia, se buscó retratar la configuración de los tribunales superiores según estas dos variables, haciendo las comparaciones pertinentes.

Para lo anterior, se consideraron las edades actuales y el género de los ministros de la Corte Suprema y las Cortes de Apelaciones del país, además del Tribunal Constitucional, el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia y el Tribunal Calificador de Elecciones. Asimismo, comparamos dichos resultados con la de los tribunales supremos de Alemania, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, Corea del Sur, Estados Unidos, Japón, México, Reino Unido y Uruguay. La muestra incluye la composición actual de los antedichos tribunales, incorporando edad y género. Se excluyeron los juzgados de letras y algunos tribunales especiales, como los tribunales ambientales, principalmente por la escasa información disponible. Por otra parte, cabe precisar que sólo se incluyeron los tribunales tributarios y aduaneros de Santiago.

Resultados

El primer gráfico muestra el promedio de edad de los tribunales superiores chilenos, incluyendo a la Corte Suprema, todas las cortes de apelaciones, el Tribunal Calificador de Elecciones, el Tribunal Constitucional y el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia. Entre los tribunales chilenos, los más jóvenes son los miembros del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia, mientras que los jueces más viejos están en el Tribunal Calificador de Elecciones.

Por su parte, si comparamos los mismos tribunales, pero ahora enfocándonos en la distribución según género de sus miembros presentes, volvemos a encontrar al Tribunal Calificador de Elecciones en un extremo, compuesto íntegramente por hombres. En cambio, las cortes de apelaciones, en su conjunto, muestran una distribución entre hombres y mujeres mucho más equitativa, de 70,61% versus 29,39%, respectivamente.

Ahora bien, si cruzamos los datos anteriores, analizando la distribución entre hombres y mujeres en distintos rangos, descubrimos que mientras más jóvenes los jueces, más equitativa la distribución por género. Con todo, ninguno de los jueces menores a 45 años es mujer, lo cual se compensa entre los mayores de 45 y menores de 50, único rango etario entre los cuales las mujeres superan en número a los hombres.

Por otra parte, encontramos la distribución más desigual entre aquellos jueces en el rango etario que va desde los 66 hasta los 70 años, aunque la distribución entre los mayores de 71 es casi idéntica. Probablemente, este patrón se deba a que los jueces más jóvenes han sido nombrados más recientemente, de modo que al momento de su nombramiento había una cultura más proclive al nombramiento de mujeres en posiciones altas de la jerarquía judicial.

Siguiendo con los tribunales chilenos, encontramos las edades de las distintas cortes de apelaciones. La corte más joven es la de Rancagua y la más vieja, la de Talca; habiendo entre ambas una diferencia de casi 15 años. Habida cuenta de que el promedio de edad de las cortes de apelaciones es de 62,08 años, tenemos que las cortes de Talca, Chillán, Coyhaique, La Serena, Punta Arenas, Puerto Montt, Antofagasta, Concepción, Copiapó, Arica y Valparaíso se encuentran por sobre dicho número. En cambio, las cortes de Rancagua, Iquique, San Miguel, Santiago, Valdivia y Temuco se encuentran por debajo del promedio general.

Ahora bien, tratándose de la distribución de género entre las cortes de apelaciones, encontramos que ésta es sumamente dispar. En efecto, las Cortes de Chillán y Rancagua están conformadas íntegramente por hombres. En cambio, la Corte de Apelaciones de San Miguel es la que cuenta con mayor presencia femenina, con un 81,25% de juezas mujeres.

En lo que respecta a la Corte Suprema, si la comparamos con otras Cortes internacionales, encontramos que nuestro tribunal supremo es relativamente longevo, sólo superado por la Corte Suprema de Estados Unidos. Por supuesto, incide en ello la regla de retiro que rige en cada país, siendo la Corte Suprema de Estados Unidos el único tribunal de la muestra cuyos miembros ejercen cargos vitalicios. Con todo, la Corte Suprema chilena es la más longeva dentro del grupo de tribunales supremos cuyos jueces se retiran a los 75 años.

Finalmente, encontramos la distribución por género de nuestra Corte Suprema, comparada con otros tribunales superiores. En este respecto, Chile se encuentra en el grupo medio, siendo el Tribunal Superior de Reino Unido el menos equitativo de la muestra analizada, mientras que la Corte Suprema de Canadá exhibe el mayor porcentaje de miembros mujeres.

Conclusiones

En general, observamos una alta dispersión entre los tribunales chilenos tanto en lo que respecta a la edad como a la distribución de género de sus miembros. Al respecto, cabe hacer notar que nuestra Corte Suprema es bastante más longeva que el resto de los tribunales chilenos, con la sola excepción del Tribunal Calificador de Elecciones, el cual está compuesto por cuatro ministros de la Corte Suprema y un ministro proveniente del Congreso Nacional. Lo anterior se explica por la estructura jerárquica que rige a nuestra judicatura, donde la Corte Suprema es el último paso luego de una larga carrera judicial. De hecho, la edad de nuestra Corte Suprema es bastante alta cuando se la compara con los tribunales supremos equivalentes de otros países.
En lo que respecta al género, no notamos grandes diferencias entre los distintos tribunales chilenos, con la excepción del Tribunal Calificador de Elecciones y algunas cortes de apelaciones, como las de Chillán y Rancagua, que cuentan con nula presencia femenina. Por último, cabe destacar que al cruzar las variables de género y edad, se concluye que la distribución por género tiende a ser más desigual entre los ministros más viejos y más igualitaria en la medida en que son más jóvenes.