Prólogo

¿Qué rol le cabe a los jueces frente al desarrollo?

¿Qué rol les cabe a los jueces frente al desarrollo? En octubre de 2018 se realizó una cumbre de presidentes, ministros y jueces de Cortes Internacionales, Cortes Supremas y Tribunales Constitucionales, con ocasión de la reunión del G20 en Buenos Aires, denominada J201 . Jueces de todas partes del mundo presentaron sobre una infinidad de temas, vinculados a la consecución de un consenso para el desarrollo equitativo y sustentable. Cada día más, los jueces ocupan posiciones centrales en las sociedades a las que pertenecen. Parece natural, por lo tanto, preguntarse qué rol les cabe en la tarea de avanzar hacia el desarrollo.

Para el Observatorio Judicial sería un despropósito que reflexiones tan relevantes quedaran en el olvido. Por ello, hemos querido publicar dos de estos discursos, que nos han parecido particularmente iluminadores. Si bien parecen apuntar en sentidos opuestos, en realidad ambos puntos de vista se complementan perfectamente.

El primer discurso, pronunciado por el presidente de la Corte Suprema Argentina, Carlos Rosenkrantz, se titula “Sin reglas no hay desarrollo equitativo ni sustentable”, con el cual inauguró la instancia. La tesis central es que los jueces son los custodios de las reglas, sin las cuales no es posible ni la libertad ni la igualdad, ni la competencia ni la colaboración.

En este sentido, fracasará quién intente leer su discurso ideológicamente. Rosenkrantz pone sobre la mesa valores que resultan caros para todo el espectro político. Su apuesta es más bien por la custodia de las reglas, que es aquello que posibilita el debate democrático. Si nadie respeta el resultado de la discusión política, esto es, si nadie respeta la vigencia de la ley, entonces dicha discusión pierde sentido.

De aquí que sea fundamental la imparcialidad e independencia de los jueces, pero no sólo respecto de otros poderes del Estado o grupos de presión del mercado o la sociedad civil; sino que también respecto de sí mismos, de sus propias preferencias políticas e ideológicas.

En este sentido, el juez es un representante del pueblo en un sentido más alto y puro que el político. El político representa a una facción del pueblo, una mirada, una sensibilidad y se involucra en el proceso de negociación y deliberación donde surge aquello que nuestro Código Civil llama la “voluntad soberana”. El juez, en cambio, hace valer la voluntad soberana ya formada.

Por supuesto, nadie es tan ingenuo como para creer que los jueces no tengan preferencias y puntos de vista. Pero precisamente por ello es que la tarea de la imparcialidad supone un ejercicio exigente de autodisciplina. El juez debe, por así decirlo, elevarse por sobre sí mismo y representar los valores de la democracia, el Estado de derecho y el respeto a la ley vigente.

En este sentido, el discurso de Lord Justice Gross, ministro de la High Court de Inglaterra y Gales, es un excelente complemento a lo señalado por el ministro Rosenkrantz. Titulado “¿Cómo pueden los jueces fortalecer el Estado de derecho?” muestra que, en lo que respecta a los valores que sustentan el Estado de derecho, los jueces no son neutros. Contrario a la idea de que los jueces aplican mecánicamente la ley y nada más, el ministro Gross defiende un rol mucho más activo de la judicatura, comprometida con valores como la legalidad, la certeza legal, la prevención de los abusos de poder, la igualdad ante la ley y el acceso a la justicia.

La defensa del Estado de derecho es neutra respecto de las agendas ideológicas, partidistas, religiosas o de gestión de intereses que se debaten en la sociedad, lo cual posibilita que esos debates se produzcan. Pero eso no significa que el Estado de derecho no sea, en sí misma, una agenda valórica, política y jurídicamente densa. No en vano su establecimiento se logró tras siglos de luchas contra las tiranías de los monarcas.

Los jueces son los principales custodios de dicha agenda. Sin una defensa adecuada, el Estado de derecho decae. Se trata, por supuesto, de valores menos vistosos que los que se discuten normalmente en el foro político, pero no porque sean menos importantes. Al contrario, el mismo hecho de que los demos por descontado demuestra su centralidad.

En definitiva, ambos textos apuntan a un rol silencioso, humilde y autodisciplinado de los jueces, pero central para el buen funcionamiento del Estado de derecho y el desarrollo de la sociedad.

1*  Queremos agradecer a los Poderes Judiciales de Argentina y Reino Unido por su disponibilidad para autorizar la publicación de estos discursos.

** La traducción del discurso de Lord Justice Gross estuvo a cargo de Camilo Quintana y José Miguel Aldunate.

En sus presentaciones, los jueces se refirieron al evento indistintamente como G20 o J20.