SEÑOR DIRECTOR

La polémica suscitada por el juez de Garantía de Santiago sorprendido portando 4,3 gramos de cocaína, muestra cuán errada es la decisión de la Corte Suprema de no publicar los procesos disciplinarios contra magistrados.

Actualmente, la ciudadanía carece de la información más básica: ¿qué jueces están siendo sumariados? ¿Cuál es el motivo del sumario? ¿Cuál es el resultado de los procesos disciplinarios? ¿Qué sanciones se aplicaron?

Esta opacidad del sistema disciplinario del Poder Judicial permite defensas corporativas y redes de protección, porque anula el escrutinio público. Esto hace imposible denunciar, por ejemplo, la aplicación de sanciones absurdas a infracciones graves, o la falta de investigación diligente a ilícitos administrativos. Con ello, además, se impide el diagnóstico del funcionamiento del sistema disciplinario como un todo, bloqueando la reflexión y la crítica.

En tiempos de profunda desconfianza urge que el Poder Judicial transparente sus procesos disciplinarios. Los ciudadanos exigen que sus conflictos jurídicos sean resueltos por jueces probos. Sin embargo, la actual opacidad disciplinaria no ofrece ninguna garantía.

Juan Francisco Cruz Salas

Observatorio Judicial