“Probidad en el Poder Judicial”, fue la temática que reunió en un mismo panel —organizado por el Observatorio Judicial— al ministro de Justicia Hernán Larraín, al ministro vocero de la Corte Suprema Lamberto Cisternas, a la ministra presidenta de la Asociación de Magistrados Soledad Piñeiro y al presidente del Colegio de Abogados Arturo Alessandri.

Todos ellos debatieron sobre cómo evitar la corrupción entre los jueces. El seminario, que se realizó en Icare y contó con la participación de cerca de 50 personas, estuvo marcado por lo que se ha conocido como el “desastre de Rancagua”: la investigación administrativa en contra de tres ministros de la Corte de Apelaciones de esta ciudad por faltas a la probidad y tráfico de influencias.

Uno de los asuntos que fue abordado por los panelistas fueron los cambios al sistema de nombramiento de los jueces. En las últimas semanas esta reforma, que ha sido empujada históricamente por la Asociación de Magistrados, ha ido sumando apoyos.

De hecho ya hay sobre la mesa una propuesta elaborada por el ministerio de Justicia. La idea del gobierno es crear un Consejo Nacional de Nombramientos que estará a cargo de la nominación final de los magistrados. Hoy, esa facultad recae en el Presidente, quien elige de ternas propuestas por el Poder Judicial.

Al respecto, Alessandri aprovechó la instancia para plantearle al ministro Larraín una idea para ese consejo. “Se ha discutido sobre la posibilidad de tener un consejo que decida el nombramiento de los futuros jueces, en ese nombramiento participarían diversas entidades. No hemos oído la posibilidad de que el Colegio de Abogados integre dicho consejo”, dijo.

El abogado continuó mencionando lo que según él ha sido el aporte de este colegio gremial en otras instancias, como por ejemplo la Academia Judicial: “Dada la vinculación que tiene el Colegio de Abogados, a través de los abogados que ejercen su profesión, tiene una cantidad muy grande de información y creo que pudiera ser un buen aporte en el tema de nombramiento de jueces porque son los abogados quienes tienen la posibilidad de interactuar con esos jueces y de recabar mucha información de los juzgados y de sus pares respecto a cómo son y cómo actúan estos magistrados. De manera que al igual como la ley ha designado en la Academia Judicial, me parece que sería muy valioso e interesante que también integrara este consejo”.

Larraín escuchó atento esa propuesta. Ya en su intervención anterior había señalado que la cartera que dirige está terminando la propuesta para reformar el sistema con el objetivo de “eliminar la discrecionalidad” y de “erradicar prácticas incompatibles” con la probidad.

La magistrada Piñeiro recogió la idea y afirmó que “la inclusión en el consejo de nombramientos sería indispensable como una herramienta de quienes justamente están afuera viendo nuestro trabajo”. Eso sí, advirtió sobre lo “desmembrado” que está el gremio haciendo referencia a que no existe un solo colegio de abogados unitario sino que está dividido en distintas regiones.

“La Corte Suprema ha sido hasta ahora muy lenta en proponer modificaciones”

El ministro Cisternas fue enfático en señalar que, a pesar de los últimos hechos que se han dado a conocer en Rancagua, “el Poder Judicial no es una institución corrupta y está integrado por personas probas”.

El vocero del máximo tribunal hizo un mea culpa personal sobre la velocidad con la que la Suprema ha abordado la reforma al sistema de nombramientos. “El poder judicial carece de iniciativas para proponer modificaciones al sistema, además hasta ahora se ha reflejado en demasía la falta de iniciativa. Aquí estoy entregando una opinión personal, creo que la Corte Suprema ha sido hasta ahora muy lenta en proponer modificaciones porque una cosa es tener iniciativa legal y otra cosa es sugerir, proponer, movilizar el ambiente en torno a algunas modificaciones que pudieran ser plausibles en la organización y el funcionamiento del sistema institucional. Recuerden todos que la Corte Suprema es un colectivo, con 21 ministros, donde hay que compatibilizar opiniones, edades, ideas, sesgos entonces no se avanza con una velocidad extraordinaria”, concluyó Cisternas.